Los ataques de Irán en el estrecho de Ormuz y la escasez mundial de diésel
La crisis energética está empeorando, no mejorando: malas noticias para conductores, transportadores, agricultores y cualquiera que necesite calentar su casa en Europa este invierno.
- Los ataques de Irán contra buques tanque cerca del estrecho de Ormuz alcanzaron su nivel semanal más alto desde que empezó la guerra, incluso mientras los países del Golfo sacan petróleo.
- Sacar el crudo por el estrecho ahora cuesta una fortuna: los productores del Golfo pagan millones por cada viaje de ida y vuelta, además de bonificaciones a los marineros extranjeros dispuestos a arriesgarse, y los consumidores lo asumen en la bomba.
- El problema mayor son las refinerías, no el crudo: plantas en Arabia Saudita, Kuwait, Catar y Baréin están dañadas o fuera de servicio, y los ataques con drones ucranianos han inutilizado la mitad de la capacidad de refinación de Rusia.
- El diésel ha subido cerca del 70 % desde que comenzó la guerra, lo que presiona a transportadores y agricultores, mientras que un tercio de los fertilizantes del mundo pasa normalmente por ese mismo estrecho, lo que aumenta el riesgo de escasez de alimentos.
- La respuesta de Trump es un decreto que permite usar en las carreteras el diésel teñido de rojo exento de impuestos, una medida que los vendedores de combustible y los dueños de paraderos de camiones califican de impracticable y apenas un paliativo.
Perspectiva: Las refinerías no vuelven a operar rápido, así que los precios altos del diésel y la escasez probablemente se mantendrán incluso si cesan los combates, y los nuevos ataques sauditas contra los hutíes apuntan a más daños en la infraestructura petrolera.