La crisis energética de Trump se agrava mientras los ataques al oleoducto saudí profundizan la escasez de petróleo
La guerra con Irán se ha convertido en una crisis energética en toda regla, y es una mala noticia para los conductores, camioneros, aerolíneas y cualquier persona que compre alimentos en Estados Unidos, aunque las compañías petroleras están registrando ganancias récord.
- Milicias respaldadas por Irán en Irak inutilizaron las estaciones de bombeo del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, la principal ruta para transportar petróleo evitando el cerrado estrecho de Ormuz, y las reparaciones podrían tardar dos meses o más.
- Los hutíes controlan ahora el estrecho de Bab el-Mandeb, cerrando la otra salida del mar Rojo, por lo que está llegando mucho menos petróleo a los mercados mundiales de lo que afirma la administración Trump.
- Los respaldos que mantenían los precios a la baja se agotaron: Estados Unidos ha consumido un tercio de su reserva estratégica de petróleo, y China dejó de recurrir a su propia reserva y volvió a comprar petróleo en el mercado mundial.
- El diésel está en máximos históricos y las estaciones de servicio en Texas, Florida y California se están quedando sin combustible, lo que significa precios más altos para los alimentos y todo lo demás que se transporta en camión; United Airlines ya está cancelando vuelos de diciembre por los costos del combustible de aviación.
- Los estadounidenses han pagado más de 100.000 millones de dólares adicionales en gasolina y diésel desde que comenzó la guerra, y la aprobación de Trump en materia de inflación ha caído al peor nivel jamás registrado para cualquier presidente, con republicanos como Marjorie Taylor Greene y John Thune distanciándose ahora de él.
Perspectiva: Con más ataques previstos contra la infraestructura petrolera saudí, Trump amenazando con escalar contra Irán y sin conversaciones de paz a la vista, se espera que los precios de la gasolina y el diésel sigan subiendo mucho más allá de las elecciones de mitad de período.