Todo conduce a la represión financiera
El Gobierno de Estados Unidos se está quedando sin prestamistas dispuestos, y la solución que se plantea gravaría de manera silenciosa a quienes tengan dólares o bonos: malas noticias para los ahorradores y los pensionados.
- Estados Unidos debe más de lo que puede pagar, y los prestamistas extranjeros y privados se están alejando de la compra de su deuda.
- El plan: trasladar el endeudamiento desde los bonos de largo plazo, donde los inversionistas fijan la tasa, hacia las letras de corto plazo, donde la fija la Reserva Federal.
- La Reserva Federal se muestra dura frente a la inflación al comienzo —incluso empujando las tasas al alza— para que los compradores de bonos crean que está actuando de manera responsable.
- Luego, nuevas normas obligarían a los bancos, a los emisores de monedas estables, a los fondos de pensiones y a los fondos del mercado monetario a comprar deuda pública, quieran o no.
- El costo recae sobre la gente del común, que gana menos con sus ahorros y sus bonos de lo que la inflación les quita cada año.
Perspectiva: se espera que el Tesoro siga apoyándose en la deuda de corto plazo y que Washington siga encontrando compradores cautivos, lo que dejará al efectivo y a los bonos perdiendo valor en términos reales.