Estados Unidos, Japón y Corea coordinan esfuerzos para apuntalar el yen
Estados Unidos, Japón y Corea acaban de unir fuerzas para respaldar la caída del yen japonés, pero el pánico ante un nuevo desplome de los mercados como el de 2024 parece exagerado por ahora.
- Estados Unidos estableció una línea rotativa de 60.000 millones de dólares diarios para que Japón pueda tomar prestado contra sus bonos del gobierno estadounidense en lugar de venderlos masivamente, lo que empujaría al alza las tasas de interés en Estados Unidos.
- Un yen más débil encarece las importaciones e impulsa la inflación en Japón, lo que podría forzar una subida sorpresiva de tasas: exactamente lo que desató la venta masiva de agosto de 2024, cuando el Nasdaq cayó un 10% en cuestión de días.
- Estos rescates cambiarios rara vez funcionan; los rescates japoneses del pasado se diluyeron en cuestión de semanas a medida que los vendedores en corto regresaban de inmediato.
- Un desplome real requiere una tormenta perfecta: que Japón suba las tasas por sorpresa, que la Reserva Federal haga una pausa y que la inflación esté al alza en Japón pero contenida en Estados Unidos; algo poco probable que ocurra todo a la vez.
- Por ahora, esto se interpreta como un momento para comprar en la caída, no como una crisis, aunque las acciones tecnológicas del Nasdaq siguen débiles de cara a un posible piso a finales del año.
Perspectiva: Mientras los movimientos de tasas de Japón sigan siendo previsibles y anunciados con antelación, los mercados deberían restarle importancia, pero una subida no anticipada del Banco de Japón sigue siendo el principal peligro a vigilar.