Irán usa defensas respaldadas por China para atrapar el poder aéreo de Estados Unidos en la guerra con Irán
Una guerra prolongada entre Estados Unidos e Irán le está saliendo mal a Washington, aunque los titulares digan que va ganando: mal para el poder aéreo estadounidense, para los compradores de petróleo y para las cuentas electorales de Trump.
- Estados Unidos está agotando rápidamente sus mejores defensas aéreas —cerca de un tercio de sus misiles Patriot y la mitad de sus interceptores THAAD de primera línea gastados en 16 días—, mientras Irán sigue lanzando misiles baratos que cuestan mucho menos disparar que derribar.
- China le entregó discretamente a Irán entre 300 y 400 nuevos misiles antiaéreos portátiles disparados desde el hombro; un F-15 estadounidense ya fue derribado y un F-35 alcanzado, de modo que volar aviones sobre Irán es ahora peligroso.
- Las sanciones no están frenando el petróleo de Irán: exporta 1,3 millones de barriles diarios, en su mayoría a China con descuento, ocultos mediante transferencias de barco a barco frente a Malasia y pagados fuera del sistema del dólar controlado por Estados Unidos.
- Trump no puede dar marcha atrás antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026 sin parecer débil, así que las amenazas ruidosas apuntan más a los votantes estadounidenses que a Irán, mientras los ataques se mantienen limitados para evitar que se disparen los precios de la gasolina.
- La guerra se está extendiendo: Arabia Saudita se sumó al conflicto y se convirtió en objetivo, Irán atacó un puerto de gas natural licuado en Egipto que abastece a Europa, y ahora se menciona a Kuwait y Baréin como posibles objetivos.
Perspectiva: Con las municiones escaseando y el reloj electoral avanzando, la presión recae sobre Irán para simplemente resistir más que Estados Unidos; hay que vigilar el estrecho de Ormuz, las instalaciones petroleras sauditas y el silencio europeo en los próximos días.