La crisis inmobiliaria de 2008 y por qué se está repitiendo el mismo escenario
La crisis de 2008 no fue un accidente fortuito, sino un sistema diseñado para trasladar riqueza de la gente común a Wall Street, y hoy se están reconstruyendo las mismas condiciones: malas noticias para quienes compran vivienda y para los ahorradores, buenas noticias para los grandes bancos.
- El dinero barato de la Reserva Federal inundó el sector de la vivienda, y prestamistas como Ameriquest impulsaron hipotecas de tasa variable entre personas que solo podían pagarlas si los precios de las viviendas subían para siempre.
- Wall Street empaquetó esos préstamos de mala calidad en títulos valores, les pagó a las agencias calificadoras para que los certificaran como seguros, y AIG los aseguró muchas veces.
- Cuando los precios dejaron de subir, millones de familias perdieron sus viviendas y sus empleos, mientras los bancos rescatados pagaron bonificaciones récord y tomaron préstamos de la Reserva Federal casi gratis para comprar bonos del gobierno con ganancia.
- Solo un banquero fue a prisión, frente a cientos después del escándalo de las entidades de ahorro y préstamo de los años ochenta, que fue de menor escala.
- Tras la crisis, la emisión de dinero por parte de la Reserva Federal impulsó al alza las acciones y los precios de las viviendas, y las firmas de Wall Street compraron a bajo precio las casas embargadas, dejando por fuera del mercado justamente a las personas que las habían perdido.
Perspectiva: Con un endeudamiento más alto que nunca y los mismos incentivos intactos, se prevé otra crisis impulsada por la deuda, en la que probablemente la gente común vuelva a pagar la cuenta.