El pulso de Trump con Irán y el riesgo para los mercados petroleros
El petróleo se mantiene en niveles altos y el conflicto con Irán parece destinado a prolongarse durante años, lo que resulta perjudicial para los conductores, los mercados y para cualquiera que aspire a la estabilidad.
- Trump afirma que el estrecho de Ormuz está "abierto" gracias a un bloqueo de la Armada de Estados Unidos, pero los flujos de petróleo que lo atraviesan están muy por debajo de los niveles previos a la guerra: cercanos al 40 %.
- John Mearsheimer lo califica como una derrota para Estados Unidos: Trump no puede escalar porque el país tiene pocas existencias de misiles de precisión y sus aliados del Golfo temen que Irán destruya sus instalaciones petroleras y de agua.
- Trump ha optado por un plan de "ni guerra ni paz": mantener las sanciones, conservar el petróleo en torno a los 80 a 90 dólares por barril y trasladar el problema al próximo presidente.
- Irán tiene la mano más fuerte y podría seguir presionando los puntos críticos del tránsito marítimo, atacando bases estadounidenses o apuntando contra tropas estadounidenses, en lugar de quedarse quieto.
- La tensión se extiende: la reserva de petróleo de Estados Unidos está en su nivel más bajo desde 1983, y una caída del yen japonés podría obligar a Japón a deshacerse de bonos del gobierno estadounidense, lo que elevaría los costos de endeudamiento de Estados Unidos.
Perspectiva: Se prevé un estancamiento largo y tenso, con precios del petróleo elevados y el riesgo constante de que un ataque más lo convierta en una crisis de mayor alcance.