La apuesta de 45.000 millones de dólares en inteligencia artificial de un joven gestor de fondos de cobertura estalló y arrasó con la mayor parte del fondo antes de que Citadel interviniera.
Una apuesta extremadamente arriesgada en infraestructura de inteligencia artificial generó enormes ganancias y luego se derrumbó casi de la noche a la mañana: mala noticia para los inversionistas del fondo, pero una victoria a bajo precio para Citadel, de Ken Griffin.
- Leopold Aschenbrenner, un exinvestigador de OpenAI de 24 años, creó un fondo de cobertura que apostó fuertemente por acciones de infraestructura de inteligencia artificial como Nebius, Micron, SanDisk y CoreWeave.
- El fondo registró una rentabilidad del 439% en seis meses y pasó de 225 millones a 45.000 millones de dólares a medida que grandes capitales se sumaban.
- Utilizó hasta cuatro veces dinero prestado, de modo que cuando sus acciones cayeron un 35% en un mes —y su apuesta en corto contra Adobe subió— las pérdidas se multiplicaron y los prestamistas forzaron una venta apresurada.
- El fondo se desplomó hasta unos 10.000 millones de dólares, aunque Aschenbrenner todavía tiene un patrimonio personal de unos cientos de millones.
- Ken Griffin, de Citadel, compró toda la cartera de posiciones a bajo precio, con lo que frenó una venta masiva más amplia en el mercado y a la vez obtuvo ganancias.
Perspectiva: El fondo sobrevive con una fracción de su valor máximo, y cabe esperar que este joven gestor reaparezca con más cautela y bajo un escrutinio más estricto la próxima vez.