La industria automotriz de Estados Unidos se queda atrás
GM y Ford se apoyan en Trump y en el dinero público mientras sus rivales extranjeros y la IA se comen su mercado: un mal panorama para las automotrices y los trabajadores estadounidenses.
- GM está invirtiendo 6.000 millones de dólares en fábricas estadounidenses, pero es una cifra minúscula frente a los cientos de miles de millones que se destinan a centros de datos de IA en lugar de a los automóviles.
- Las marcas extranjeras están ganando terreno: Toyota y Hyundai crecen gracias a los híbridos, mientras que las ventas de GM cayeron.
- Los autos estadounidenses son costosos —el precio promedio de un GM es de 52.000 dólares— y a los autos chinos, más baratos, se les impide la entrada a Estados Unidos para proteger a las automotrices.
- Ford busca ganancias vendiendo costosos paquetes personalizados (complementos de entre 13.000 y 27.000 dólares) y fabricando un camión militar para conseguir contratos con el ejército.
- Los despidos y los cierres de plantas golpean a los trabajadores de GM, lo que contradice la promesa de un auge de los empleos en las fábricas.
Perspectiva: es probable que las automotrices estadounidenses sigan perdiendo terreno frente a autos extranjeros más baratos y de mejor calidad, y que sigan dependiendo de las barreras comerciales y de los contratos gubernamentales para sobrevivir.