Estados Unidos presiona a Rusia por detalles sobre la muerte en un laboratorio de peste
La muerte de una investigadora en un laboratorio ruso de peste se convirtió en un silencioso pulso diplomático, y lo preocupante es la falta de respuestas, no la probabilidad de un brote mundial.
- Washington envió a Moscú una advertencia confidencial en la que señala que su silencio incumple las normas internacionales de notificación sanitaria.
- Rusia afirma que la trabajadora, de 28 años, estaba vacunada contra el agente que manipulaba y que en el laboratorio no ocurrió ninguna emergencia.
- Esa explicación no coincide con la respuesta desplegada: cerca de 200 contactos rastreados, bloqueos en hospitales y tamizajes en salas de maternidad.
- Trump le bajó el tono en público, aunque comparó la actitud hermética de Moscú con la de China al inicio de la covid.
- Los CDC califican el riesgo para los estadounidenses como extremadamente bajo: la enfermedad se trata con antibióticos comunes y llegan pocos vuelos desde Siberia.
Perspectiva: Un brote que llegue a Estados Unidos parece poco probable, pero el episodio muestra que las normas sobre armas biológicas y bioseguridad no tienen una verdadera capacidad de aplicación, y la próxima fuga podría involucrar algo que se propague de forma silenciosa.