Terminó la crisis de Groenlandia. ¿Valió la pena?
El pulso de dos años por Groenlandia terminó con un acuerdo firmado que deja intacta la soberanía de Dinamarca: un alivio para Europa, pero un desvío costoso para la reputación de Estados Unidos.
- Estados Unidos obtiene la ampliación de una base y dos nuevas, además de un veto formal sobre la inversión china o rusa en las industrias clave de Groenlandia.
- Dinamarca y Groenlandia conservan la soberanía plena, y el acuerdo no tiene fecha de vencimiento: sigue vigente incluso si Groenlandia llega a independizarse.
- El antiguo convenio de 1951 ya le daba a Washington amplia libertad en la isla, así que las ganancias son reales, pero modestas.
- Las amenazas de invasión nunca fueron necesarias: Dinamarca era uno de los países más proestadounidenses y las nuevas bases no generaban allí mayor controversia.
- El daño persiste: los aliados pasaron meses temiendo un ataque de Estados Unidos contra un miembro de la OTAN, y ahora están cubriéndose las espaldas.
Panorama: La disputa por Groenlandia quedó zanjada, pero la carrera mayor por el Ártico —con Rusia muy por delante en rompehielos y bases, y China ganando terreno— apenas comienza.