La tecnología hizo que la abundancia se sintiera normal
Los jóvenes sienten que los precios los dejaron por fuera, pero la mayoría de los bienes cotidianos son en realidad más baratos de lo que eran hace una generación: la presión se concentra en apenas unos pocos gastos de alto costo.
- Una revisión del gasto típico de los hogares encontró que solo tres categorías cuestan más de lo que costaban para las generaciones anteriores; todo lo demás se abarató.
- La música es el ejemplo más claro: un álbum costaba alrededor de quince dólares, y hoy una suscripción de streaming cuesta menos que eso por una biblioteca de millones de canciones.
- El entretenimiento y las citas siguen el mismo patrón: una salida al cine fue reemplazada por miles de títulos a la carta por una tarifa mensual fija.
- La tecnología impulsó la caída de los precios de manera tan silenciosa que la abundancia que creó hoy se siente común y corriente, y no extraordinaria.
Perspectiva: El debate sobre la asequibilidad seguirá centrado en los pocos costos que sí subieron —vivienda, salud y educación—, mientras los bienes baratos y los servicios digitales se mantienen baratos.