La crisis energética global que se está gestando
El diésel alcanzó un máximo histórico y las rutas petroleras del mundo se están reorganizando: malas noticias para quien compre alimentos, combustible o vivienda, y buenas noticias para las empresas de defensa, los bancos y los exportadores de energía de Estados Unidos.
- Los puntos críticos del transporte marítimo de petróleo en el Golfo y el mar Rojo están cerrados o interrumpidos, y un oleoducto saudí de respaldo quedó fuera de servicio por ataques con drones, de modo que los precios del diésel se dispararon a un máximo histórico.
- Como casi todo se transporta en camión, el diésel costoso encarece los alimentos, la ropa y los electrónicos.
- La Reserva Federal subió las tasas de interés en medio de ese panorama, los rendimientos de los bonos del gobierno superaron el 5% y las tasas hipotecarias volvieron al 7%; pero unas tasas más altas no pueden resolver la escasez de petróleo.
- Irán ha dicho abiertamente que atacará la infraestructura petrolera antes de cada reunión de la Reserva Federal, lo que obliga a elegir entre asfixiar la economía con alzas de tasas o dejar que la inflación se desborde.
- Varias fuerzas apuntan en la misma dirección: los fabricantes de armas se benefician de una guerra más larga, los bancos ganan más por cada dólar que toma prestado el gobierno y Estados Unidos gana poder de negociación frente a China y Europa al convertirse en su proveedor de energía.
Perspectiva: se esperan más ataques contra la infraestructura petrolera en torno a la reunión de la Reserva Federal de finales de octubre, y es probable que los precios del combustible y de los alimentos sigan subiendo.