La meritocracia estadounidense excluye a los cristianos y a los pensadores independientes
El ataque de Tucker Carlson contra el sistema que forma a la élite estadounidense llega como un veredicto negativo sobre las mejores universidades del país y sobre las personas que producen.
- La promesa de la meritocracia era que las mejores personas de cada estado fueran identificadas, formadas en las mejores universidades y puestas al mando.
- La realidad es un filtro que descarta personas en lugar de seleccionarlas: los cristianos, los pensadores originales y las personas creativas quedan relegados.
- Lo que se premia, en cambio, es la agresividad, la obediencia y el interés propio, algo que después se traduce en un mal gobierno.
- Las admisiones en Harvard son el ejemplo, y se menciona a Ben Shapiro como alguien que no debería haber superado el umbral por capacidad pura.
Panorama: Se espera una mayor presión conservadora sobre las universidades de élite y sobre el sistema de credenciales que alimenta al sector empresarial y al gobierno.