Por qué Epstein se sentía inmune a las consecuencias
El poder de Jeffrey Epstein venía de operar como intermediario: averiguaba qué era lo que más deseaban las personas poderosas y luego se lo conseguía, una advertencia sobre lo fácil que resulta capturar reputaciones.
- La principal habilidad de Epstein era apelar al interés propio de los demás, no el dinero ni el encanto personal.
- Aprendía cuál era la debilidad de cada persona —boletas para un evento deportivo, la admisión de un hijo a la universidad, un milagro médico— y se ofrecía como el único capaz de conseguirlo.
- Una vez que alguien aceptaba el favor y se presentaba en su casa, ya estaba dentro de su mundo y su nombre quedaba ligado al de él.
- Robert Greene, autor de *Las 48 leyes del poder*, dice que se imagina cayendo él mismo en la trampa: después de sufrir un derrame cerebral, le habría costado rechazar el ofrecimiento de acceder a un médico de vanguardia en células madre.
Panorama: A medida que sigan apareciendo más nombres en los archivos de Epstein, es de esperar que este patrón de "él me dio lo que yo necesitaba" explique la mayoría de las conexiones, más que una conspiración compartida.