¿Son los préstamos estudiantiles una estafa?
Una iniciativa para eliminar el programa federal de préstamos estudiantiles sostiene que reduciría los costos universitarios y evitaría que los jóvenes se endeuden por títulos que no llevan a ninguna parte: malas noticias para las universidades débiles y, potencialmente, buenas noticias para los futuros estudiantes.
- El argumento central: los préstamos federales les permiten a las instituciones cobrar lo que quieran, porque nadie verifica si el título resulta rentable.
- Los prestamistas privados solo financiarían títulos con probabilidades de conducir a un empleo, de modo que los programas inútiles se quedarían sin fuente de recursos.
- Hoy los perdedores son los estudiantes: muchos se gradúan con deudas enormes y sin carrera, bajo el supuesto de que un préstamo respaldado por el Gobierno significaba que había un empleo esperándolos.
- Las universidades acreditadas de baja calidad serían las más perjudicadas, pues su negocio depende del dinero garantizado de los préstamos.
- Las becas seguirían cubriendo a los estudiantes talentosos que no pueden pagar, lo que responde a la preocupación de que solo los ricos accedan a la educación.
Panorama: Acabar con los préstamos estudiantiles federales sigue siendo poco probable en términos políticos, pero crece la presión sobre los títulos costosos con malas perspectivas laborales.