¿Estamos jugando a ser Dios con la inteligencia artificial?
Una advertencia: la carrera por construir una IA superinteligente equivale a un experimento sin control sobre todo el planeta, una mala noticia para quienes den por sentado que alguien está vigilando los riesgos.
- La IA se está desplegando entre miles de millones de personas que nunca aceptaron participar.
- Los niños están recibiendo juguetes con IA sin que nadie sepa cuáles serán los efectos dentro de una década.
- Nada en la historia de la humanidad resulta comparable, así que no existe un manual para lo que viene.
- La solución que se propone es tajante: no construir una superinteligencia general en absoluto.
- El contraargumento que se ofrece es un acto de fe, no una salvaguarda técnica.
Panorama: se espera que la disputa sobre si frenar o detener el trabajo en superinteligencia se agudice cada vez más, sin que haya señales de que las empresas que la desarrollan piensen parar.