Catherine Austin Fitts habla sobre el dinero programable, las stablecoins y el impulso para dejar atrás el efectivo
Una advertencia de que los gobiernos y Wall Street están construyendo un sistema monetario totalmente digital que podría atrapar a los ahorradores, junto con el argumento de que la gente todavía puede quedarse por fuera: malas noticias para quienes dependen de los grandes bancos y de los fondos indexados, y mejores noticias para quienes optan por lo local y lo análogo.
- La Ley Genius despejó el camino para una enorme ola de stablecoins en dólares, y el plan es sacar a la gente de los países con monedas más débiles de su propio dinero y llevarla al dólar.
- Las acciones y los bonos son lo que sigue: los tokens digitales permitirían que personas de todo el mundo negocien en el mercado estadounidense las 24 horas, con algunas firmas planteando apalancamientos de 20 veces el dinero prestado, la antesala de la mayor burbuja hasta ahora.
- Los grandes inversionistas del exterior se están negando a comprar deuda del gobierno de Estados Unidos, y por eso los rendimientos de largo plazo están tan altos; venderla directamente a los ahorradores minoristas es la salida.
- La vivienda y las pequeñas empresas siguen debilitándose porque el dinero emitido durante la pandemia fue a parar a Wall Street mientras las pequeñas empresas eran cerradas, lo que les permitió a los grandes jugadores comprarlo todo barato.
- La respuesta práctica que se propone: pasarse a un banco local o a una cooperativa de ahorro y crédito, pagar las deudas, mantener efectivo y oro y plata físicos, comprar alimentos y energía a nivel local, y presionar a los estados para que protejan el derecho a una vida no digital.
Panorama: Se espera que las reglas para las stablecoins queden finalizadas y que el mercado crezca rápido de aquí al próximo año, con el efectivo y los pagos análogos convertidos en la principal batalla.