La Armada de Estados Unidos está al límite de sus capacidades
La Armada de Estados Unidos está exigiendo al máximo a sus buques y a sus marineros, y una flota que se reduce, sumada a la injerencia política en el diseño de los barcos, hace prever que la presión aumente.
- Los despliegues son cada vez más largos: los portaaviones permanecen ahora entre 250 y 270 días en el mar, en lugar de los siete meses previstos.
- El USS Abraham Lincoln está fuera de su base desde noviembre y pasó meses sin una escala real en puerto, porque Irán atacó los puertos que normalmente utilizaría.
- El agotamiento es hoy la principal razón por la que los marineros renuncian; dos tripulantes del grupo del Lincoln se lanzaron por la borda, y la Armada está pagando cuantiosas bonificaciones para retener a sus pilotos.
- La flota se redujo a unos 293 buques, frente a los 594 que tenía en 1987, y China puede construir barcos mucho más rápido que Estados Unidos.
- Trump quiere catapultas de vapor antiguas y una configuración al estilo de la Segunda Guerra Mundial en un portaaviones que aún está en construcción, cambios que, según los analistas, costarían miles de millones y sumarían años de retraso.
Perspectiva: se avecina un presupuesto récord para construcción naval, pero la escasez de trabajadores, la fragilidad de las cadenas de suministro y los cambios de diseño hacen que los nuevos buques lleguen tarde mientras China sigue recortando la distancia.