La ADL bajo fuego
Se intensifica una pelea política en torno a la ADL y su director Jonathan Greenblatt, quien admite vigilar a estadounidenses de todo el espectro político y compartir información de inteligencia con el FBI, algo que aquí se presenta como un peligroso ataque contra la libertad de expresión y una traición al servicio de un gobierno extranjero.
- Greenblatt afirma que el grupo cuenta con 40 analistas que rastrean a "extremistas" sin descanso en internet —redes sociales, aplicaciones de mensajería, pódcast e incluso videojuegos— y que capacita a 20.000 policías al año.
- Los objetivos abarcan tanto la izquierda como la derecha: activistas propalestinos, grupos antibélicos, los Socialistas Democráticos de América (DSA), supremacistas blancos, milicias y "nacionalistas cristianos".
- La acusación central es que esta vigilancia existe para castigar a cualquiera que critique a Israel, mediante la exclusión bancaria, campañas para destruir empleos y etiquetas de "antisemita" con el fin de silenciar la disidencia.
- Los críticos señalan que la mayoría de los judíos estadounidenses no respaldan a Greenblatt, y sostienen que él los utiliza como escudo mientras sirve a los intereses de Israel por encima de los de Estados Unidos.
- Los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán se citan como prueba: se menciona a figuras como Marco Rubio y Larry Ellison como impulsores de la guerra, mientras que la culpa se desvía hacia "los judíos".
Perspectiva: Se espera un mayor impulso para censurar las críticas a Israel en las redes sociales, frente a los llamados a un movimiento antibélico masivo, pero sin una resolución a corto plazo.