La economía de Estados Unidos pende de un hilo
La economía de Estados Unidos avanza por dos vías y, para la mayoría de las personas, es una mala noticia: Wall Street vive un auge impulsado por el gasto en inteligencia artificial, mientras los estadounidenses del común quedan aplastados por unos precios que no logran alcanzar.
- La confianza del consumidor —qué tan a gusto se siente la gente para gastar— está cerca de un mínimo histórico, peor que durante los confinamientos de 2020 y la crisis de 2008.
- La inflación oficial subió a 3,4 %, pero la cifra real probablemente sea mucho mayor una vez que se cuentan el aumento de los impuestos a la propiedad, el seguro de vivienda y los costos de reparación.
- Los precios han subido con fuerza en los últimos siete años: el café, la carne de res, los huevos, la gasolina y los carros usados se han encarecido mucho más rápido que los salarios.
- La economía en forma de K (los ricos suben y todos los demás se hunden) se ha reducido a una franja mínima de élites a las que les va bien, mientras la mayoría de la gente pasa apuros.
- El gobierno se dispone a pedir prestados otros 734.000 millones de dólares, con lo que la deuda de Estados Unidos superaría los 40 billones de dólares, y ninguno de los dos partidos está dispuesto a frenar el gasto.
El peligro más profundo: si los precios del petróleo se disparan, la inflación y el rendimiento de los bonos del gobierno podrían subir al tiempo, obligando a Estados Unidos a refinanciar su enorme deuda a tasas mucho más altas, en una espiral que se alimenta a sí misma. El predominio del dólar también se está debilitando, a medida que Rusia, China y otras naciones de los BRICS avanzan hacia comerciar por fuera de él, y la credibilidad militar de Estados Unidos recibió un golpe tras el conflicto con Irán.
Panorama: Los precios y la deuda siguen en aumento sin una solución política a la vista, y el alza del petróleo o de los rendimientos de los bonos podría convertir la tensión en una crisis en toda regla.