La política de centros de datos de Trump y el creciente rechazo
Trump impulsa una expansión acelerada de los centros de datos de inteligencia artificial pese a la creciente molestia de la ciudadanía, lo que representa una mala noticia para los hogares que enfrentan facturas de electricidad más altas y para las comunidades cercanas a los proyectos.
- Trump admite que no sabe por qué los centros de datos consumen tanta energía, y dice que no le importa, pero de todos modos allana el camino para que las empresas tecnológicas los construyan.
- Su "compromiso de protección al consumidor" —destinado a evitar que las empresas suban las facturas de electricidad de los usuarios— es voluntario y no tiene mecanismos de cumplimiento, por lo que se espera que las facturas sigan aumentando.
- Los centros de datos también compiten con las personas por el agua dulce, generan ruido y contaminación, y cada vez más se instalan en tierras indígenas y rurales.
- Los críticos lo describen como una pugna entre las élites y el resto de la población, y advierten que el auge de la inteligencia artificial parece una burbuja: billones invertidos y casi ningún ingreso ni empleos duraderos.
- El rechazo se extiende por encima de las líneas partidistas, con figuras como AOC que impulsan detener la construcción de centros de datos hasta que existan protecciones.
Panorama: Es probable que la oposición a los centros de datos se convierta en un tema político de peso en 2026, pero Trump no da señales de frenar el ritmo de construcción.