La crisis demográfica de Japón se vuelve desesperada
El descenso y el envejecimiento de la población de Japón están arruinando silenciosamente su economía, y la misma trampa se está cerrando en torno a Estados Unidos y otras naciones ricas.
- Japón se encamina hacia una situación en la que un trabajador sostiene a un jubilado, con impuestos y seguridad social que ya se llevan casi la mitad del ingreso de las personas.
- Las tasas de natalidad se desplomaron no por apatía, sino por dinero: los empleos inestables y mal pagados desde la década de 1990 hacen que muchos hombres jóvenes no puedan alcanzar el ingreso necesario para casarse.
- Las mujeres que tienen hijos son desplazadas de los buenos empleos y quedan atrapadas en trabajos por contrato mal remunerados, por lo que millones eligen un salario en lugar de un bebé.
- El país tiene ahora 9 millones de viviendas abandonadas, escasez de trabajadores que deja incluso a personas ricas sin poder recibir la entrega de productos, y jóvenes que trasladan sus ahorros a acciones estadounidenses y fondos extranjeros en lugar de un mercado interno en contracción.
- Los robots pueden fabricar cosas, pero no pueden comprarlas, así que la automatización soluciona la oferta, pero no el colapso de la demanda derivado de tener menos personas.
Perspectiva: es probable que el declive de Japón se profundice, y se espera que Estados Unidos, Canadá y Europa choquen con el mismo muro a medida que la inmigración deje de ser suficiente para disimular la caída de las tasas de natalidad.