La obsesión con la IA está resultando contraproducente
El gasto en IA está encareciendo los precios cotidianos y planteando preguntas difíciles sobre su regulación, mientras todo el auge luce cada vez más como una burbuja.
- La demanda de IA está provocando escasez de chips, por lo que los portátiles, los teléfonos, los automóviles, las consolas de videojuegos y la Switch 2 cuestan más.
- Las facturas de electricidad y de software también están subiendo, ya que los centros de datos, ávidos de energía, sobrecargan la red eléctrica y las empresas usan la "nueva IA" como excusa para cobrar más.
- A pesar de la interminable oferta de nuevas aplicaciones de IA, pocas realmente están teniendo acogida: el uso y las reseñas se mantienen estancados o a la baja.
- OpenAI, Anthropic y SpaceX están gastando enormes cantidades de efectivo y probablemente necesitarán recaudar más dinero pronto, lo que alimenta los rumores sobre participaciones estatales o incluso rescates financieros.
- Bernie Sanders quiere que el público sea dueño del 50 % de las grandes empresas de IA; el entorno de Trump está planteando su propia versión, lo que prepara el terreno para una disputa sobre quién se beneficia de las ganancias de la IA.
Perspectiva: Se espera una creciente batalla política en torno a la regulación de la IA y el reparto de sus beneficios, mientras los costos para la gente común siguen aumentando.